La Sostenibilidad Europea: Norma, talento y aplicación

Hugo Viñarás y Santiago Bravo

Durante la mañana del 3 de febrero, la Universidad Europea celebró una mesa de debate denominada “El liderazgo europeo en sostenibilidad: de la norma a la acción” cuyo reto principal fue debatir acerca del marco normativo y su aplicabilidad efectiva en las organizaciones. El encuentro, moderado por Carlos Mur, Director del Máster en Sostenibilidad, Economía Circular y ESG de la Universidad Europea, reunió a Ana Peña, Directora de Sostenibilidad de la multinacional Ferrovial, e Ignacio de los Ríos Carmenado, Catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid y Vicepresidente segundo de la Asociación Española de Dirección e Ingeniería de Proyectos – AEIPRO-IPMA.

El debate se abrió con una cuestión fundamental: ¿qué significa liderar en un ámbito donde convergen regulación, inversión, tecnología y aceptación social? Los ponentes coincidieron en que el liderazgo no solo se acredita por volumen normativo, sino también por resultados verificables, capacidad de ejecución, transformación digital, métricas y reporting; indispensables para los grupos de interés.

Desafíos de la Agenda 2030 y el marco normativo

Otro de los ejes del debate fue el referente a la “Agenda 2030”, así como la dificultad técnica de alcanzar sus metas de forma completa y homogénea. Se reconocieron avances en ámbitos concretos —con mención explícita a la educación—, pero se subrayó que el grado de cumplimiento depende de capacidades institucionales, financiación y gobernanza. Con relación a España, ambos ponentes indicaron que se encuentra en el rango del 15 al 20 en cumplimiento normativo, con necesidades claras de avance frente a otros países líderes de la Unión Europea.

Desde la óptica corporativa, Ana Peña describió el contexto regulatorio como un “tsunami legislativo”, enfatizando que la velocidad de despliegue normativo genera tensión operativa, incluso en grandes compañías; de ahí que el desafío sea mayor para pymes, debido a las limitaciones de recursos, sistemas y equipos especializados. “Sin simplificación inteligente y sin capacidades, la norma corre el riesgo de convertirse en una carga administrativa en lugar de una palanca de transformación”.

Currículo en competencias. El factor humano

La mesa también abordó la necesidad de formar a estudiantes hacia el conocimiento, la reflexión y ética, así como la gestión de las dimensiones ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) Profesionales capaces de convertir la sostenibilidad en: decisiones, priorización, indicadores, métricas, reporting y gestión de los riesgos. Ignacio de los Ríos, detectó las carencias en competencias a un punto crítico: se requieren profesionales cuyas competencias se centren en la Dirección de Proyectos como parte del currículo en sostenibilidad y, la reflexión, como eje vertebrador y ético en su ejecución.

A partir de esta idea, se plantearon los conocimientos, competencias y habilidades que deberán reunir los futuros egresados en sostenibilidad. Ambos ponentes convergieron en un marco de capacidades que combinan:

  • Conocimiento técnico y contextual (comprensión del marco ASG, indicadores, métricas, cadenas de valor y restricciones reales).
  • Adaptabilidad y rapidez de respuesta, debido a la volatilidad normativa y tecnológica.
  • Competencias personales y éticas, destacando la integridad y la capacidad de reflexión como elementos diferenciales para sostener decisiones consistentes, evitando atajos reputacionales.
  • Carlos Mur, indicó la necesidad del compromiso como contrato tácito entre organizaciones y trabajadores, evitando la inmediatez y ejecutando los proyectos “a fuego lento”, sin prisa, pero sin pausa.

Finalizando el debate se preguntó; ¿qué competencias debe de tener un estudiante para ayudar a las organizaciones al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible? y ¿qué necesitan para que la sostenibilidad no sea percibida como un término abstracto? Ambos ponentes, coincidieron en que los estudiantes deben de ser capaces de adaptarse, ser rápidos, aplicar conocimientos, competencias contextuales y, sobre todo, competencias personales como la integridad y la capacidad de reflexión, ya que muchos problemas vienen por la falta de ética y de valores.

La sesión concluyó con una idea común: la sostenibilidad ha dejado de ser una especialidad para consolidarse en una competencia transversal. Conocer normativas, dimensiones, principios y valores; resultan indispensables ante cualquier disciplina académica y ámbito profesional. Los ponentes subrayaron que el reto no es solo “conocer”, sino “aplicar” ese conocimiento con criterios técnicos y éticos.

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