Marianella Pelosi
Durante la tarde del martes 12 de mayo el coach certificado y ejemplo a seguir, Pepe Sanjurjo, impartió una sesión de gestión emocional y coaching a los alumnos de Periodismo de la Universidad Europea de Madrid donde se alternó entre contenido teórico y práctico para profundizar en los objetivos del coaching y la puesta en marcha de los diversos ejercicios.
Inicia su ponencia explicando que él trabajaba para la selección española de fútbol sala hasta que un día le quiso poner un fin, sumado a un proceso de divorcio. Es entonces que un amigo suyo le propone apuntarse a un Máster sobre coaching y, confiando en él sin saber de qué trataba, aceptó la propuesta. Esta necesidad de un guía le cambió la vida.

Pepe Sanjurjo en una sesión de coaching de la Universidad Europea. Fotografía: Renato Garduño.
Luego introduce las 4 fases dentro del proceso de aprendizaje, iniciando con la incompetencia-inconsciente donde uno no sabe pero ni siquiera tiene idea de lo que no sabe. En segundo lugar está la incompetencia-consciente en la que uno ya es consciente de lo que no sabe. A continuación se encuentra la fase competencia-consciente donde ya sabemos y por ende nos dedicamos a pensar. Y, finalmente, está la competencia-inconsciente que es cuando dominamos la práctica y ya no necesitamos pensar precisamente lo que hacemos.
Se reprodujo un video que habló del aprendizaje a lo largo de la vida y se introdujeron conceptos como zona de confort, zona de aprendizaje y zona de pánico. En suma nos alienta a preguntarnos ¿quién? ¿qué? ¿por qué? ¿para qué? ¿cómo? a la hora de pensar sobre nuestros sueños y haciendo hincapié en que somos humanos por lo que los errores son necesarios.
El coaching no aconseja, no dice lo que hay que hacer, no se preocupa del pasado y si ve algo fuera de lo normal termina la sesión y lo deriva a profesionales. En su lugar trata de acompañar al cliente para encontrar lo que la persona quiera. Muchas veces confundimos mejorar con lo que de verdad queremos, por eso, hay que trabajar en el estado y las condiciones de uno mismo para conseguir lo que quiere. Estos procesos no aseguran resultados sino que garantizan que uno se sienta bien con uno mismo. Perder no significa que uno no haya mejorado ni que no esté dando el 100% de sus capacidades.
Antes de iniciar con las prácticas compartió los tres pactos que se deben aceptar previo a un proceso del coaching, siendo estos, la sinceridad, ya que si no se cuenta toda la verdad, es difícil recibir ayuda. Por otro lado la confidencialidad, es decir que lo que se habla con un cliente no sale de esa sesión. Finalmente, la valentía para ir más allá de lo cotidiano, explorar y ver hasta dónde podemos llegar. El miedo no existe.
Sanjurjo recalca que uno está cerca de la felicidad cuando el ser y el hacer se encuentran en un mismo nivel. De esta forma uno está satisfecho con uno mismo y “tiene la conciencia tranquila” a la hora de trabajar. Para explicar lo siguiente parte de las cuatro facultades del ser humano, la emocional (sentimientos), ética (valores), lógico-racional (conocimiento) y motriz (acción).
Lo normal en la vida es iniciar por la facultad lógico-racional preguntando ¿cómo estás? pero ya presuponiendo y prejuzgando a base de nuestros conocimientos que a la persona no le va bien. De ese modo se pasa a la facultad motriz donde nos ponemos en acción para trabajar y mejorar. Una vez que se ven los resultados se llega a la facultad emocional porque uno se siente mejor. Y finalmente, cuando nos encontramos con quien queremos ser es que llegamos a la facultad ética.
El coaching, por el contrario, inicia el proceso desde la facultad emocional preguntando cómo cada uno se siente. Una vez dialogado se avanza a la facultad ética donde se proyecta cómo cada uno quiere sentirse y plantear los objetivos. Luego se llega a la facultad lógico-racional donde se plantea lo que hay que hacer para sentirse como anteriormente se reflexionó que se quiere sentir. Por último, se toma acción y se pone en marcha las prácticas para conseguir lo que uno quiere.
La diferencia entre un proceso y el otro es que cuando se inicia por lo emocional, se llega a lo que cada uno quiere hacer, sin que nadie nos obligue. Es mejor que uno mismo descubra lo que quiere hacer para mejorar.

Pepe Sanjurjo junto a los estudiantes de Periodismo. Fotografía: Diego García Monsonís.
En el coaching la escucha es crucial, por eso, Pepe Sanjurjo explicó sus tres niveles. En primer lugar la escucha interna en la que se está escuchando pero no se hace caso ni se presta atención. En el segundo nivel está la escucha enfocada donde se le pone atención a lo que escuchamos pero no se va más allá. El último nivel, la escucha global, significa que además de escuchar se interpreta, piensa y pregunta constantemente.
Luego se realizó un ejercicio donde se pusieron en práctica las tres etapas de escucha a través de conversaciones intimas entre duplas de los alumnos para reflexionar sobre el tipo de atención que proporcionamos.
La clave de un coach es que haga buenas preguntas, entonces, Pepe Sanjurjo destaca las siguientes características: Preguntas cortas que vayan al punto de lo que se quiere saber, preguntas abiertas que no se cierren a una respuesta de “sí” o “no”, preguntas emocionales que contengan un verbo emotivo que apele al corazón y no a la razón, y, por último, que inviten a la acción.
Luego de las explicaciones y breves prácticas se hizo una sesión de coaching real entre Pepe Sanjurjo y uno de los alumnos con el objetivo de demostrar directamente todas las técnicas de las que se habló y trabajó en la ponencia. Y, para finalizar, alentó a los alumnos a atreverse a soñar poniendo el foco total en que no hay límites.