Renato Garduño, Adrián Barragán y Álvaro Gavaldá
El jueves 12 de febrero, el pueblo de Brihuega, ubicado en Guadalajara, recibió varias obras incautadas durante la Guerra Civil Española. Esta acción fue impulsada por Ernest Urtasun y su equipo de trabajo del Ministerio de Cultura. Durante el acto se encontraban representantes del obispado de Sigüenza-Guadalajara y el Alcalde de Brihuega, Luis Viejo.
Las obras fueron entregadas en 1938 por el alcalde republicano Daniel Centenera a la Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico para protegerlas de la guerra. Las piezas son procedentes de las iglesias de San Miguel y San Felipe y del Monasterio de Santa Ana y hoy en día, pueden ser visitadas en el Museo Diocesano de El Casar y en el Museo de Historia de Brihuega. “Recuperamos estas piezas para los vecinos, para que puedan empoderarse de su patrimonio y de su historia”, explicaba Luis Viejo.

Sarcófago que retorna a Brihuega. Fuente: Ministerio de Cultura
Las obras consisten de una estatua yacente de alabastro, un fragmento de sarcófago con escudo blasonado, una lápida con la figura yacente del arcipreste de Talamanca y una figura orante de don Juan De Molina. Además de estas piezas, se encuentra una cruz procesional del obispado de Sigüenza-Guadalajara, la cual acabó siendo depositada en el Museo Nacional de Artes Decorativas tras no ser reclamada durante las exposiciones organizadas por el Servicio de Recuperación Artística. Estas obras están datadas a finales del siglo XV y principios del siglo XVI.
“Seguiremos sumando nuevos procesos restitutivos, al amparo de la ley y bajo el experto criterio científico del personal de nuestros archivos y museos» declaró Urtasun tras sumar un total de 11 obras devueltas desde el año pasado hasta el día de hoy; sin embargo, aún queda una larga lista de esculturas por reestructurar y devolver a sus lugares de origen. Estás restituciones son parte de la Ley de Memoria Democrática, aprobada en 2022, la cual reconoce la posibilidad de la devolución de bienes despojados durante la guerra.
Este acto demuestra el compromiso del Gobierno de España para reforzar la cultura. Por parte de Ernest Urtasun y el Ministerio de Cultura, tienen un gran trabajo por delante, habiendo reconocido una decena de reclamaciones y más de 7.000 obras incautadas. Será un trabajo arduo y exigente para Cultura.