COP26: muchos actos simbólicos, pocas soluciones eficientes

Imagen del interior del Scottish Event Campus donde se celebró la COP26, el 31 de octubre de 2021. Fotografía de Hasan Esen - Agencia Anadolu.

Escrito por: Eglee Ramuno, Amira Jaouhari, Mariam Awada y Mariagabriela Martin.

La Conferencia del Cambio Climático de las Naciones Unidas, conocida como la COP ha concluido su 26° edición el pasado 12 de noviembre en  Escocia tras once largos días de discusiones, comunicados y finalmente, acuerdos. 

Por casi tres décadas las Naciones Unidas ha juntado casi todos los países del mundo en una cumbre anual donde se discuten acciones para contrarrestar el cambio climático. En este tiempo se ha cambiado la percepción del fenómeno climático para ser reconocido como una prioridad global, especialmente desde la COP21 cuando se alcanzó el histórico Acuerdo de París en el cual cada país se comprometió a disminuir el calentamiento global y mantenerlo a menos de 2°C,  apuntar a 1.5°C para adaptarse a los impactos del clima cambiante y comprometerse a financiar ayudas para los países en vías de desarrollo.

Cinco años después de la entrada en vigor del Acuerdo de París, en la COP26, los Estados, luego de verificar los avances producto de este acuerdo, debían crear un plan actualizado que reflejase una ambición más grande en materia climática, esto se ha visto dificultado por la falta de unanimidad en proyectos climáticos y la intervención de los países carbono-dependientes y productores de petróleo  quienes han cambiado el acuerdo para que el lenguaje de la declaración final sea más suave y en vez de utilizar  un carbono cero, implementar una disminución progresiva propuesta por India, por lo que no se han logrado los votos unánimes de los países en el plan original.

Acuerdos llevados a cabo: 

Estados Unidos y China dos de los países más contaminantes llegaron a un acuerdo para reducir las emisiones esta década. Además China a pesar de no estar presente se comprometió en desarrollar un plan para reducir el metano, uno de los principales causantes del efecto invernadero y reducir gradualmente el carbón a partir de 2026.

En temas de deforestación, los líderes de más de 100 países, incluyendo Brasil, China, Rusia y EE.UU. prometieron poner fin a la deforestación para el 2030, este acuerdo cubre aproximadamente el 85% de los bosques del mundo, cruciales par absorber el CO2 y disminuir el ritmo del calentamiento global, sin embargo organizaciones climáticas, como Ecologistas en Acción, criticaron el acuerdo por carecer de fuerza señalando que propuestas similares, como las del Acuerdo de París, han fracasado en el pasado. Lo mismo ha ocurrido en el ámbito de los gases que suman al calentamiento global, donde más de 100 países se comprometieron a reducir sus emisiones de metano en un 30% para los fines de esta década, medida que, aunque parece ideal, carece de apoyo práctico para realmente ser llevada a cabo.

India, país que ha cambiado la esencia del acuerdo original, se comprometió a alcanzar emisiones netas ceros para el 2070 y que para el 2030 la mitad de su energía provendrá de fuentes distintas a los combustibles fósiles, sin embargo, esta medida tiene un carácter largoplacista y que produce desconfianza ya que el país anteriormente ha fracasado en lograr las metas en esta materia.  

Entre otros de los acuerdos se encuentra el compromiso de Putin a la incentiva contra la deforestación, la ayuda a países en desarrollo entre ellos el compromiso de Alemania promete 812 millones de dólares para ayudar a Sudáfrica, mientras que  Japón anuncia 10,000 mdd para ayudar a Asia a descarbonizar.

Pese a la variedad de medidas acordadas durante esta cumbre, varios activistas como los representantes de Ecologistas en Acción, han valorado de forma profundamente negativa los resultados de la cumbre, ya que los acuerdos finales suponen un paso atrás en todos los avances que debería conseguir esta COP26.

«A pesar de que el presidente de la COP 26, el británico Alok Sharma, haya asegurado en varias ocasiones que las negociaciones iban a terminar en agenda, el escepticismo generalizado es patente», apuntan desde Ecologistas. «No sólo ninguna de las últimas cumbres ha logrado firmar el acuerdo final según el calendario previsto, sino que por los documentos borradores que han trascendido hasta ahora, no parece que las negociaciones están demasiado avanzadas ni que estén cumpliendo con lo que la ciencia y la sociedad civil demandan», lamentan. Y, como no podía faltar, la conocida activista Greta Thunberg también criticó el evento con una marcha de alumnos llamando a la necesidad de cortes “drásticos e inmediatos” de emisiones de carbono.

La COP26 en materia política ha dejado Estados orgullosos de las medidas tomadas, resaltando la mejoría en materia de posiciones y cooperación climática, sin embargo, ha dejado un sabor amargo e insuficiente en las medidas acordadas y desconfianza a la acción de los Estados a futuro por la falta de supranacionalidad, por lo que el llevar estas medidas a cabo queda únicamente en manos de cada Estado, los cuales han fracasado en el pasado. 

Asimismo, decepcionó en especial a los representantes de los países menos desarrollados que carecen de los recursos para sustituir sus fuentes de energía altamente contaminantes por otras más  verdes. Lo claro es que, si se pretende lograr la “paz climática”, no es suficiente con actos simbólicos que den buena conciencia pero que no tienen fines útiles, son necesarios mayores esfuerzos por parte de los países ya que asumir un compromiso y cumplirlo son dos cosas diferentes.

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