Manuela Chica y Valeria Murillo
La escasez que atraviesa Cuba desde hace varios años se ha convertido en una problemática cada vez más grave y visible a nivel internacional. Sin embargo, durante el último mes, la situación en la isla se ha intensificado tras la firma de una orden ejecutiva por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la que advierte que impondrá nuevos aranceles a los países que colaboren con Cuba y no bloqueen el suministro de petróleo necesario para el funcionamiento del país.
Esta decisión ha profundizado el declive que ya vivía la isla, marcada por el embargo de materiales y la falta de gasolina, factores que han golpeado directamente el día a día de la población. La crisis energética ha afectado sectores clave para el funcionamiento del país y ha agravado una situación social que ya venía siendo delicada.
Si bien gran parte del petróleo que ingresaba a Cuba provenía de Venezuela, la captura en enero del líder venezolano Nicolás Maduro y la posterior decisión del gobierno estadounidense han terminado de detonar el escenario actual, que algunos califican como el inicio de una posible crisis humanitaria, similar a otras que la isla ha enfrentado en décadas pasadas.
Ante este panorama, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se pronunció con preocupación, señalando que estas medidas representan una violación del derecho internacional y atentan gravemente contra los principios democráticos. El impacto se refleja en la afectación de suministros esenciales para la vida cotidiana de los cubanos, con consecuencias directas en sectores como la atención hospitalaria, el transporte y la producción de alimentos. La falta de combustible ha provocado, además, que los vuelos se vean limitados, dificultando tanto la entrada como la salida de aviones del país.
La crisis también ha golpeado de lleno al turismo, un sector que, pese a las dificultades previas, aún se mantenía activo. Con los apagones y la escasez de recursos, la llegada de visitantes ha caído de forma drástica, agravando aún más la situación económica de la isla.

Coche repostando gasolina. FOTO: propiedad de EFE
En medio de este contexto, han surgido especulaciones sobre los intereses del gobierno estadounidense respecto al futuro de Cuba. Lo cierto es que la situación ya era compleja antes de las nuevas medidas, con cortes de energía frecuentes y una economía debilitada, pero ahora se ha vuelto prácticamente insostenible.
El domingo 1 de febrero, el presidente Donald Trump anunció que solicitó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cortar el suministro de petróleo hacia Cuba. Además, advirtió que impondría nuevos aranceles a los países que continuaran vendiendo petróleo a la isla, entre ellos México.
Estas medidas fueron calificadas por Sheinbaum como injustas e inhumanas. La presidenta mexicana aseguró que mantendrá el apoyo a Cuba y expresó públicamente su rechazo a las sanciones:
“Sí, sí va a haber más apoyo. El pueblo de México siempre es solidario. Nadie puede ser omiso a la situación que está viviendo en este momento el pueblo de Cuba por las sanciones que se están imponiendo a cualquier país que envíe petróleo por parte de Estados Unidos, de una manera muy injusta”, declaró durante su rueda de prensa diaria.
A pesar de las amenazas, el respaldo de México hacia Cuba se mantiene, con gestiones diplomáticas en curso y el envío de ayuda humanitaria, como alimentos, en un intento por aliviar la difícil situación que atraviesa la isla.