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Resaca de “Clásico”: Real Madrid – Barcelona

Jugadores enfrentados Foto: Claudio Giovannucc

Las sensaciones, del día siguiente al partido más importante de España, y tal vez del mundo del deporte, son un tanto agridulces.

Las consecuencias de un disputado encuentro, entre eternos rivales del fútbol español, hoy nos dejan huellas muy profundas a los que vivimos el partido desde fuera del engramado.

Emociones mezcladas, que se encuentran en el pecho del aficionado y que expresarlas, resulta un tanto complejo.

Se asemeja, así como cuando te vas de fiesta, al día siguiente, el malestar, los vagos recuerdos de lo ocurrido, la noche anterior, con el posible arrepentimiento por lo que hiciste o dejaste de hacer, a la chica o chico que te agradaba. Pues algo así dejó el “Clásico” de la liga, en la mente de los aficionados, jugadores y público en general que sigue al deporte rey.

Undiano Mallenco y su libreta Foto: Claudio Giovannucci
Undiano Mallenco y su libreta Foto: Claudio Giovannucci

Por una parte, están los que se quieren “cargar” al árbitro, Alberto Undiano Mallenco, juez de la contienda, que fue en donde, inmediatamente finalizado el encuentro se posaron la mayoría de los focos. El pamplonica, tal vez, no tuvo su mejor noche, aunque parecería imposible que pasara desapercibido, si marcó tres penaltis, expulsó al capitán del Real Madrid, Sergio Ramos, además de repartir siete tarjetas amarillas entre los jugadores madridistas y blaugranas.

Obviamente, en un partido tan disputado, lo más normal es que la tensión en la tribuna, en los medios y en los camerinos, se refleje en el terreno de juego, y que más de uno de los protagonistas del encuentro “se le pase la mano”, cosa que el navarro, trato de limitar. Pero, pese a que Nino Bravo pasara por la mente de Undiano Mallenco, más de una vez, buscando la solución entre “sus cartas amarillas”, el juego igual se vio bastante áspero, sobre todo luego del segundo gol del FC Barcelona.

Sí, en el primer gol de Lionel Messi, creo que allí, fue donde, en mi sano juicio comenzó a irse de las manos, la responsabilidad de un encuentro tan importante al colegiado navarro. En cuestión de segundos, en el área del Real Madrid, se anotó un gol, casi se van a las manos el portugués Pepe y el Catalán Cesc Fábregas; así como el “famoso” pisotón de Sergio Busquets sobre el mismo luso madridista. En fin, una tangana que el juez del partido, no supo administrar, tan solo, entregó sendas tarjetas amarillas a los primeros dos implicados, pero a partir de allí se desató un sinfín de eventos desafortunados.

Simulaciones y agresiones repartidas “sin ton ni son”, en todo el rectángulo de juego. Acciones que el nativo de Pamplona sancionó tal y como vio o como quiso ver, “cada quien sube las escaleras como quiere o como puede”.

Todas esas acciones, que vimos en vivo y que al final del partido, de la manera más masoquista el aficionado, recurre a los medios para comprobar la “veracidad” de los hechos acaecidos en el Bernabéu, y al final de ese largo domingo se acuestan como aquel que es dueño de la verdad absoluta, porque cada quién tiene sus creencias y cada uno ve la realidad como la quiere ver.

Por una parte, los culés, se acuestan felices de ver como su equipo que parecía sumido en una inmensa “crisis”, fue a Madrid e hizo la “hombrada”, venció al líder y acérrimo rival, pese a que el colegiado les pitó un penalti que fue “fuera del área”, pero al menos expulsaron a Ramos por la “clara” falta sobre Neymar.

La contraparte, los madridistas, poniendo en evidencia su descontento por doquier, y para quienes usamos el transporte público, pudimos notar la diversidad de criterios entre los aficionados: “P… Undiano Mallenco, ha debido expulsar al Busquets de los c…, por el codazo que ha dado”, “…y lo peor es que ese tío va a pitar la final de copa” “…sino fuera español, pitara los partidos de Champions en los que juega el Madrid”

Los seguidores blancos, que se fueron a la cama hundidos en la depresión y nublados por la ira. A la mañana siguiente, al encender la TV que es la “mejor” opción para acompañar el café y para seguir llenando ese “corazón partío” de más odio.

Pero vamos chicos, hoy le tocó a los culés, mañana puede que les toque a ustedes, en esta liga, como en muchas otras, el arbitraje es una lotería, en ocasiones ganas y otras tantas pierdes. Además, cada quien ve las cosas desde la óptica que más le conviene, si esta vez los de Barcelona hubieran salido derrotados, los principales diarios de Catalunya, así como los corazones catalanes estarían odiando a Undiano Mallendo de una manera despiadada, pero, como la cosa fue al revés, esta vez el odio viene de la parte merengue.

En fin, todos los partidos de estas características, despiertan pasiones inconmensurables, bien sean equipos de elite los que se enfrenten, como también conjuntos de menos “valía”, que luchan por el ascenso de su club. El fútbol, siempre va a ser así, el motor de nuestras emociones y tal vez, la pizca de pimienta que nos hace falta para hacer de nuestras vidas algo menos rutinario.

Jesús Daniel Hernández Cortés @JessHernndez19

Claudio Giovanucci @CGiovannucci11

Sobre el Autor

Campus de Villaviciosa de Odón - Madrid
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