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Violencia en los estadios: la otra cara del fútbol

Violencia estadios Fofo: Flickr

El deporte rey es el balompié y lo es por la cantidad de seguidores que apoyan a su equipo, semana a semana. Lo hacen porque se sienten identificados con dicho club y porque este espectáculo sirve para desahogar todas las tensiones acumuladas durante la semana.

No obstante, existen pseudo-aficionados que ensucian la imagen de este evento, que debería ser algo familiar y que se ha convertido en algo de riesgo para todas las personas que asisten a los estadios, por culpa de estos grupos que no entienden que el fútbol, es a fin de cuentas solo un juego.

Corría el minuto 87 de acción del partido disputado entre el Villarreal y el Celta de Vigo en el estadio “El Madrigal”, cuando, desde la parte de arriba del Fondo Sur se lanzó un bomba de humo que extendió una humareda por toda el área del Celta. El árbitro decidió parar el encuentro.

A pesar de ello, el artefacto contenía gas lacrimógeno, lo que provocó efectos secundarios, tanto en los espectadores, como en los participantes del encuentro. Mientras la gente desalojaba las gradas del estadio, los jugadores y árbitros ingresaron rápidamente a los vestuarios.

Tras 25 minutos de espera y reuniones previas con los representantes de ambos equipos,  el  Fernández Borbalán, silbante del encuentro, decidió reanudar el partido, ya con muy poca gente en las gradas y que terminó con victoria de 0-2 a favor del Celta de Vigo.

Ya con tiempo transcurrido y tras las primeras investigaciones realizadas, todo indica que el individuo que lanzó el artefacto estaba dentro del campo y huyó sin esperar a ver el efecto que causaba el artefacto.

Sin embargo, las imágenes no son nítidas como para identificar al individuo perfectamente.

Esta acción ocurrida en el estadio del Villarreal no es la única que ha manchado el espectáculo, pues tan solo durante la misma semana, un aficionado lanzó un mechero que impactó en el rostro de Cristiano Ronaldo, en el partido correspondiente a las semifinales de vuelta de la Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid en el estadio Vicente Calderón.

Estos incidentes iniciaron en los campos ingleses con los “Hooligans” durante la década de los 80. Se recuerdan tragedias como la de Heysel en la final de la Copa de Europa en 1985 o la de Hillsborough en 1989, en donde varias personas perdieron la vida.

Los clubes ingleses fueron sancionados y el propio gobierno británico adoptó medidas para evitar esta serie de incidentes. Sin embargo, la ola de violencia se expandió hasta el continente americano, principalmente en Argentina y Brasil, donde también han ocurrido lamentables hechos con las “barras bravas” de estos equipos.

En España este tipo de actos no es algo ocurra constantemente, pero preocupa el hecho que en menos de una semana, dos actos violentos hayan ocurrido en lugares donde la seguridad debe ser máxima, con el propósito de resguardar la integridad de los asistentes.

Al final, las personas que causan estos lamentables hechos deberían tener prohibida la entrada al estadio,  por el bien de la industria del fútbol y todo lo que ello conlleva, siempre entendiendo que, sea cual sea el resultado, un partido es un simple juego, cuyo impacto no debe llegar más lejos en la vida de todos los que lo rodean.

Jesús Daniel Hernández Cortés @JessHernndez19

Claudio Giovanucci @cgiovannucci11

Sobre el Autor

Campus de Villaviciosa de Odón - Madrid
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