Daniela García-Viana Gómez y Carla Sánchez
En un encuentro clave organizado en la Universidad Europea de Madrid, en la Semana de la Comunicación, para desglosar la complejidad del conflicto en Oriente Medio, destacados especialistas y periodistas han coincidido en la dificultad de distinguir el rumbo de una guerra que está constantemente marcada por la desinformación y la falta de testigos neutrales. La jornada ha contado con la participación de Fernando Prieto, profesor y especialista en la región; Pablo Díez, presidente internacional de ABC; y Hanna Beris, corresponsal de Onda Cero en Jerusalén.

Mesa redonda sobre los conflictos en Oriente medio. FOTO: Daniela García-Viana
Uno de los puntos tratados durante el encuentro fue la gran falta de información que rodea a laszonas de combate. Fernando Prieto denunció que la exclusión de laprensa internacional en Gaza, bajo la«pobre excusa» de seguridad por parte del gobierno de Israel, ha dejado al mundo a expensas de solo dos fuentes interesadas: el ejército israelí y el Ministerio de Sanidad de la Franja, el cual está controlado por Hamás. Esta ausencia de periodistas internacionales obliga a los medios a realizar una gran actividad de filtrado extremo, ya que, como recordó Pablo Díez, en la guerra la verdad siempre es la primera víctima y la propaganda se convierte en el arma principal del conflicto. Hanna Beris añadió que esta falta de transparencia se ve gravemente afectada por la oleada dedesinformación al inicio del conflicto y por la estrategia de comunicación que el propio gobierno israelí está llevando a cabo, cuyos mensajes actuales son previamente grabados, evitando comunicar en directo.
Desde el punto de vista estratégico, el debate reveló una clara divergencia de objetivos entre los aliados. Mientras Israel se mantiene con la meta fija de eliminar la amenaza que supone el régimen iraní, Estados Unidos parece avanzar sin un plan en concreto e improvisando día a día. Según la visión de Prieto, una victoria real es imposible de alcanzar sin tener tropas de infantería, calificando como una «misión suicida» una posible intervención anfibia bajo la administración Trump. Pablo Díez reforzó esta idea al señalar que Trump está perdiendo la capacidad de arrastrar a sus socios occidentales, actuando en ocasiones más como un vendedor que como un presidente, lo que deja a Israel siguiendo con su propia agenda y plan independiente a los intereses de Washington.

Mesa redonda sobre los conflictos en Oriente medio. FOTO: Daniela García-Viana
La situación en el Líbano ocupó un lugar en el análisis. Aunque hay carta blanca en Israel sobre la necesidad de neutralizar a Hizbulá para poder proteger a la población del norte del país, los expertos advirtieron sobre los peligros que traería una ocupación total del Líbano. Prieto calificó como un error histórico la posible invasión permanente, una postura que Beris respaldó al afirmar que, si bien hay «carta blanca» para golpear a la milicia chií, no la hay para una instalación definitiva por parte de Israel en territorio libanés. Por su parte, el papel de las potencias externas como China añade una complejidad económica; el control del estrecho de Ormuz no solo afecta a los actores regionales, sino que golpea directamente el suministro energético de Pekín, elevando la tensión a una escala global que podría superar incluso las crisis vividas en el estrecho de Taiwán.
Finalmente, el encuentro hizo hincapié en que el régimen de los ayatolás, lejos de ser un actor irracional, mide cada paso en función de lo que puede perder. Sin embargo, la percepción de que están ganando el conflicto supone un riesgo añadido para la estabilidad internacional. En este tablero de ajedrez donde las piezas se mueven por impulsos y conveniencias políticas, la labor del periodismo se vuelve más esencial que nunca para rescatar los hechos de entre la niebla de las Fake news y los intereses partidistas.