Goles, cámaras y desapariciones: la herida que México no puede ocultar

Sofia Ensiso

México se prepara para recibir el Mundial de Fútbol 2026 entre estadios renovados y atención internacional. Detrás de una celebración deportiva existe una herida continua marcando al país: la desaparición de más de 134.00 personas.
Mientras el mundo tiene los ojos en México, el país afina los últimos detalles para recibir la Copa Mundial de Fútbol 2026. Existe una realidad que atraviesa al país lejos de los estadios, las campañas turísticas y las promesas del gobierno: la crisis de los desaparecidos.
A días del mundial, el Gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta una creciente presión social e internacional para responder a una herida de las familias mexicanas que suma más de 134.000 personas desaparecidas y decenas de miles de cuerpos sin identificar.

Protesta en el Ángel de la Independencia en Ciudad de México. Foto: Latin American Post.


Las imágenes del renovado Estadio Azteca, las obras de movilidad, los operativos de seguridad contrastan con las búsquedas que continúan en fosas clandestinas, como el reciente hallazgo en Jalisco. El colectivo de Madres Buscadoras de Jalisco localizó un sitio de exterminio con fosas y múltiples restos en Lagos de Moreno. Algunos colectivos de madres buscadoras han advertido que aprovecharán la atención mediática del Mundial para visibilizar la crisis, incluso, preparan protestas durante el partido inaugural enCiudad de México.
La desaparición forzada en México no es un fenómeno reciente. Organismos nacionales e internacionales han documentado casos de la llamada “Guerra Sucia” en los años 1960 y 1970, cuando opositores políticos eran detenidos por agentes del Estado. Sin embargo, la crisis se agravó durante los años expandiéndose a todo el territorio nacional. Hoy, estados como Jalisco, Tamaulipas, Guanajuato, Sinaloa y Zacatecas concentran miles de casos.
Ante el incremento de las críticas, el Gobierno de Sheinbaum ha acelerado medidas en las semanas previas al Mundial. El Gobierno federal lanzó una Plataforma Única de Identidad, una Alerta Nacional de Búsqueda y Centro de Mando que opera las 24 horas para atender los reportes de desaparición. Sin embargo, organizaciones civiles cuestionan que las medidas lleguen tarde y señalan que persisten graves problemas forenses, impunidad y registros incompletos.
Para muchas familias mexicanas, el Mundial representa una oportunidad única para hacer visible su dolor: “si no hablamos ahora, nadie nos escuchará” han expresado el Colectivo de Madres Buscadoras.
Entre las víctimas también hay niños y adolescentes desaparecidos. Casos como el de Alexis Sánchez Cabanzo han evidenciado la vulnerabilidad de las comunidades indígenas marcadas por la pobreza y discriminación.
La dimensión de la crisis permanece en cada ficha de búsqueda compartida en redes sociales y en cada madre que cava una pala con la esperanza de encontrar un rastro de su hijo.
Mientras el Gobierno apuesta por mostrar estabilidad organizativa rumbo al Mundial, las familias de desaparecidos insisten en que no puede existir una celebración en un país lleno de ausencias. El fútbol atraerá cámaras de todo el mundo, pero también podría convertir las calles mexicanas en un escenario de protesta y memoria.

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