Cinthia García, Marta Rodríguez, Daniella Rábago, Inés Jerez
La OTAN ha puesto en marcha el plan “Artic Sentry” para frenar el avance de Rusia y China en dicha zona y calmar el deseo de Trump de anexionarse Groenlandia.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha decidido poner en marcha la misión “Artic Sentry” (“Centinela del Ártico) después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, hiciera público su interés en adquirir Groenlandia para tener una mejor posición geopolítica cercana al Ártico, una región cada vez más estratégica por el deshielo y la apertura de nuevas rutas marítimas. Además de querer apaciguar este objetivo de EEUU, la OTAN también quiere frenar los grandes avances que China y Rusia están haciendo en la zona polar.
Mientras que Rusia (y los países nórdicos) tienen una buena posición geográfica para conseguir este objetivo, China no tiene costa ni acceso directo al Océano Ártico. Sin embargo, para adelantarse a las otras potencias, Pekín ha puesto en marcha el diseño de un buque rompehielos que le permita acceder a la zona en cualquier momento y está financiando expediciones científicas conjuntas con Moscú. Rusia, tradicionalmente muy restrictiva con su costa ártica, ha modificado su postura debido a la presión económica que está sufriendo por la guerra con Ucrania y a cambio de recibir financiación china para sus investigaciones. Esta cooperación forma parte del proyecto chino llamado “Ruta de la Seda Polar”, con la que Pekín busca consolidar su presencia en una zona clave para el comercio y los recursos del futuro.
Aparte del objetivo del país asiático de conseguir una ruta para el transporte de mercancías acortando la antigua ruta del “Canal de Suez”, también se habla del deseo del país de establecer bases de investigación y patrullas militares conjuntas con Rusia cerca de Alaska. El Ártico ofrece rutas marítimas más rápidas y baratas, recursos naturales a medida que se derriten los casquetes polares, posibilidades para operaciones militares y el posicionamiento estratégico de submarinos con armas nucleares. Además, aunque China insiste en que respeta el derecho internacional y que su actividad será pacífica y sólo con fines científicos, expertos occidentales aseguran que Pekín aplica una estrategia de fusión civil y militar.
La operación “Centinela del Ártico” la llevarán a cabo los ejércitos militares de países aliados de la OTAN como Alemania, Suecia, Reino Unido y España. Algunos ejercicios, como los desarrollados de Dinamarca en Groenlandia, ya están en marcha y se centran en reforzar la soberanía y defensa del territorio ártico ante la creciente competencia geopolítica de Estados Unidos, Rusia y China. Dinamarca invierte casi 1.500 millones de dólares en seguridad, incluyendo buques, drones y la propuesta de una misión permanente de la OTAN. Así lo ha anunciado el Cuartel General de la Alianza en un comunicado recogido por Reuters. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha señalado que esto permitirá “aprovechar de forma más eficaz los recursos existentes y detectar las capacidades que sea necesario reforzar”. Según Rutte, la misión tiene como objetivo unir los esfuerzos de varios estados miembros para responder de manera conjunta a los desafíos de seguridad del Ártico.
La planificación de esta misión comienza tras una reunión entre Rutte y Trump en Davos (Suiza), donde se pretendía rebajar la crisis diplomática provocada por las amenazas del presidente estadounidense sobre el tema de Groenlandia. Finalmente, Trump descartó una intervención militar y retiró la posibilidad de imponer sanciones, remitiéndose a un acuerdo marco facilitado por la OTAN que contempla una mayor implicación de la Alianza en la seguridad de la región.
Esta misión será dirigida por el Mando de Fuerzas Conjunto de la OTAN en Norfolk, Virginia, y, según la organización, formará parte de una operación de “actividad de vigilancia aumentada”. Lo que todavía se desconoce es el número de tropas y las capacidades militares que se van a desplegar. Dato que se conocerá en las próximas fases de la planificación.
Dos países aliados han confirmado su participación. Uno de ellos es Alemania quien aportará cuatro cazas Eurofighter y capacidades de reabastecimiento en vuelo, mientras que el Reino Unido ha anunciado su implicación en maniobras conjuntas previstas para septiembre en Islandia, Noruega y los estrechos daneses junto a otros socios de la Fuerza Expedicionaria Conjunta.
Todo esto coincide con un momento delicado en el ámbito nuclear, tras la expiración del tratado START III. Rusia se ha mostrado dispuesta a negociar un nuevo acuerdo con Estados Unidos, mientras China rechaza, por ahora, sumarse a las conversaciones. Un escenario que confirma que la rivalidad global se extiende ya más allá del terreno militar y económico, con el Ártico, el ciberespacio y el control nuclear como nuevos focos de tensión.
Desde la OTAN se subraya que “Centinela del Ártico” favorece el compromiso de la Alianza con la defensa colectiva y la estabilidad en una región considerada cada vez más estratégica tanto desde el punto de vista militar como geopolítico.