Gladys Román y Shayndell Roncal
Sin lugar a dudas, una de las películas animadas más esperadas del año fue la del zorro Nick Wilde y la coneja Judy Hopps, oficiales de policía en la ciudad de Zootrópolis. Tuvimos la oportunidad de ir a verla, y aquí te contamos qué tal estuvo.
Entramos en la sala con grandes expectativas, ya que la primera entrega fue un completo éxito, y salimos de esta segunda entrega con dichas expectativas más que satisfechas.
Tras una semana transcurrida desde los acontecimientos de la primera película, tenemos a unos policías novatos, Judy y Nick, haciendo de las suyas. Nuestros protagonistas, al comienzo parecen tener problemas para trabajar juntos, por lo que son enviados a la junta de parejas de policías, que tienen asuntos personales por resolver. Contrario a lo que todo el público pensaba, tanto Nick como Judy, al comienzo no serán la dupla icónica y tan buenos oficiales como se espera.
Sin embargo, todo toma un rumbo inesperado cuando Judy sospecha de que hay reptiles en la ciudad. No se habían avistado reptiles en Zootrópolis desde hacía mucho tiempo, por lo que nadie le cree, incluso su compañero de trabajo, Nick. Hasta que él lo ve con sus propios ojos.
Llena de intriga y habiendo un misterio por resolver, esta película es una aventura que atraviesa diferentes escenarios con una sabrosa dosis de humor. Cabe resaltar que cada escenario nuevo que aparecía era más interesante que el anterior, dándole más vida a este mundo en el que cada especie es valiosa por ser diferente y única.
Otra cosa que se agradece de este filme es el plot twist que ocurre en el desenlace de la película, muy al estilo Frozen, en la que el malo se disfraza de amigo. Asimismo, a nivel audiovisual la película de Jared Bush y Byron Howard, logró cautivar al público de la misma forma que lo hicieron con la primera con un equipo de animación increíble y una canción icónica como lo es “Zoo” contando de nuevo con la voz de Shakira para interpretarla.

Igualmente, hablemos del fanservice que se nos dio en bandeja de plata a todos los conspiranoicos que creemos y sabemos que hay una relación entre Judy y Nick. En las redes sociales, no se deja de hablar de estos dos, habiendo muchos edits de Judy y Nick, al igual que aquellos que son solo de Nick.
La relación interespecie que los fans proponemos, es una apuesta muy arriesgada, pero Disney con esta película no hizo más que hacer guiños a esa posibilidad. La primera escena que abre son Nick y Judy de encubiertos, tomando los roles falsos de papá y mamá, con un viejo amigo que hace del bebé conejo. Pero ese es solo uno de los miles de momentos más que ofrece esta cinta. Sin embargo, el momento más icónico fue la escena de la gala, en la que ambos van con traje. Definitivamente, merece la pena ir a verla solo para vivir estas escenas.
Llena de momentos conmovedores entre la coneja y el zorro, esta película apela a una nostalgia hacia la primera entrega del 2016. Empleando los mismos chistes, personajes y escenarios con sus particularidades que parecen funcionar exitosamente una y otra vez.
Con una escena post-créditos digna de una nominación especial de la academia por dejar a los fans aún más enganchados, esta segunda secuela da a entender que tenemos que prepararnos para el anuncio de una tercera, pues la otra especie, cuyo mundo también se desconoce, son las aves. Y esperemos a su vez que nos sigan ofreciendo ese fanservice tan jugoso que queremos entre Nick y Judy. Si Disney sigue haciendo las cosas así tendrá mi dinero todas las veces que saquen una nueva entrega de Zootrópolis.