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China y el nuevo orden mundial

Escrito por: Clara Sánchez, Noelia Pintó y Delphine Dumont

En virtud de la charla celebrada el pasado miércoles 3 de noviembre, el Instituto Complutense Ciencia de la Administración (ICCA), tuvo el honor de contar con los mejores profesionales en su sector, para abordar un asunto político de suma importancia actual: el nuevo orden mundial, tanto a nivel de las relaciones transatlánticas entre la UE y Estados Unidos, como el ascenso de China como gran potencia mundial.

En la conferencia, organizada por Miguel Ángel Benedicto, asistieron: como moderador, Esteban Hernández, Jefe de Opinión de El Confidencial; Gracia Abad, Profesora de Relaciones Internacionales en la universidad Antonio de Nebrija; Georgina Higueras, directora del foro Asia; y el Ministro Consejero de la Embajada de China en España, Yao Fei.

Al principio de la ponencia, se dejó claro que China es un elemento central incluso en el discurso de las relaciones transatlánticas, y con ello, se planteó la pregunta: ¿Qué papel tiene China en el orden mundial que viene?

En las últimas décadas, en las RRII, el ascenso de China ha sido el evento más relevante. Este logro, no es algo casual, sino que es el resultado de una estrategia paciente desarrollada durante décadas. China, ha tenido la habilidad de ascender a este rango de potencia de primer nivel, jugando con las reglas de un sistema internacional que no estaba diseñado, y ello, con el propósito de llegar a diseñar su propio sistema internacional.

Desde la opinión de otros actores internacionales, se ha acusado al gobierno chino de ser un actor revisionista, lo cual desde hace 20 años lo es. Además, su presencia es notoria tanto en Europa y Asia, como América Latina y África. Por lo tanto, puede ser considerada más influyente que EEUU, debido a que tiene el control activo en 2 océanos.

Mientras, China se beneficiaba del sistema internacional, se vio el relativo declive del mayor actor de este ordenamiento mundial, Estados Unidos. El Gobierno Chino es consciente de cómo las vulnerabilidades de Occidente salen a la luz, y se percata de que es capaz de tomar decisiones y ejecutarlas con mucha más rapidez y eficiencia.  

También, toma consciencia de que puede aportar mucho más a países que no están de acuerdo con el actual orden internacional, como países pequeños y potencias emergentes. El actual, que ha sido implementado por occidentales en su propio beneficio, no cumple con los intereses chinos, que buscan uno nuevo, paralelo al existente. Por ello, transforma organizaciones ya existentes y crea unas nuevas.

En el transcurso final de la conferencia, el Ministro Consejero de la Embajada de China relató el retorno de China como una potencia mundial. Desde 1840 hasta 1949, China por su sistema político atrasado, por la corrupción de su gobierno, por la falta de atención y de importancia dada al desarrollo, quedó atrasada en relación al mundo occidental.

El ministro también afirma que, a lo largo de la historia, China ha sufrido numerosas invasiones por parte de los países occidentales, y se vio forzada a firmar tratados desiguales con ellos. Tuvo que ceder parte de su soberanía y territorio, como Hong Kong y Taiwán, que fueron ocupados durante largo tiempo por países extranjeros.

El retorno de China se ha reflejado en distintos aspectos de la sociedad internacional, siendo uno de los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, así como un miembro importante del G-20. 

A nivel económico, Xin Jinping está muy atento a que el desarrollo de China sea suyo, y que no vaya de la mano con el de Occidente. La Pax Sinica se presenta como alternativa a la Pax Americana y supone un nuevo orden internacional liderado por Pekín.

Frente a los grandes predadores, China, como segunda potencia económica, se presenta como un país responsable, que coopera con los más pequeños, y que decide ser su principal vía de comunicación para defenderlos en los foros internacionales.

A su vez, cabe destacar la compra de deuda y la construcción de infraestructuras relevantes que lleva a cabo el Gobierno chino, tanto en Estados Unidos como en el resto de América, África, y Asia central.

Ha intentado ayudar a las zonas menos desarrolladas del país para fomentar el mercado interno y no depender tanto del sector exterior, a pesar de que China sigue siendo un país en desarrollo, debido a que su renta no ha alcanzado la de las grandes potencias occidentales. Este año, han podido resolver el problema de pobreza extrema en el país, mandando funcionarios del Estado en cada casa para preguntarle lo que necesitaban y proveerlo, incluyendo infraestructuras y rutas.

En el mundo internacional, está por ver si China representa más una amenaza que una ayuda, ya que existe una ambiente de hostilidad y de temor frente al país. Desde luego, como una de las mayores potencias mundiales, tiene el poder tanto de convertirse en un país referente, como de llegar a ser una amenaza internacional. Así pues, sólamente el transcurso del tiempo podrá responder todas las inquietudes de este nuevo sistema mundial.