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La COP 27, una esperanza utópica


Delphine Dumont y Gonzalo Velasco

Vistas las conclusiones nebulosas de la COP 26, ya se está hablando de la futura convocatoria, la COP 27. La conferencia sobre el Cambio Climático ya tiene nuevo anfitrión: Egipto, quien liderará y representará el papel de los países en vías de desarrollo; ésta tendrá lugar en la ciudad de Sharm el-Sheij, del 7 al 18 de noviembre del 2022, ciudad que se encuentra en un lugar estratégico y simbólico para las cadenas de suministros globales: entre el Golfo de Suez, el Golfo de Áqaba, y el Mar Rojo. ¡Cuánto simbolismo!

Debemos preguntarnos, ¿por qué es necesaria y ya se empieza a pensar en la siguiente convocatoria? Quizá la presión de los científicos y de la opinión pública, sumada a la falta de voluntad política y la tibieza de los líderes mundiales, provoca que todos empiecen a pensar en la COP 27. La que será la siguiente oportunidad para llegar a unos compromisos que trasciendan y que contenten a todos los actores.

El hecho de que se necesitaran 24h extra para llegar a un acuerdo final, que a partir de ahora se conocerá como el Pacto de Glasgow, deja vislumbrar la necesidad fehaciente de la futura COP 27. ¿Será ésta una nueva esperanza?

Conclusiones de la COP26

Como hemos podido ver, las conclusiones sacadas de la conferencia han sido tan tibias, que han provocado mucho revuelo entre los diferentes grupos de presión medioambientales. Por una parte, cabe destacar unos avances significativos: tanto el acuerdo entre los diplomáticos chinos y estadounidenses en vista de una cooperación en la lucha ambiental; como la intención de poner fin a la deforestación y de reducir las emisiones de transportes. Sin embargo, en cuanto a la medida de mantenimiento del incremento de las temperaturas por debajo de los 1,5 C°, considerada como esencial en la prevención del calentamiento global, no se ha aportado ninguna especificación más. Además, es crucial mencionar que se difuminó las medidas en cuanto a la eliminación de la contaminación a través de los combustibles fósiles. A día de hoy, solo se especifica la importancia de su “reducción gradual”.

¿Por qué es necesaria una COP 27?

Por una parte, el dejar caer el término “eliminar” y reemplazarlo por el de “reducir”, varios países aprovecharon esta disyuntiva para anunciar que seguirán utilizando el carbón hasta la década de 2040 e incluso en años posteriores. Este aspecto es importante abordarlo pues no se debe aplazar más el uso de este tipo de energía, y tiene que ser reemplazado por las alternativas existentes.

Por otra parte, la COP 27 representa una esperanza para avanzar en materia financiera, especialmente en la ayuda a los países en vías de desarrollo que basan su economía en el carbón. Ya que se llegó en anteriores cumbres a la promesa de una partida de 70 mil millones de dólares por año con el fin de ayudar a estos países a adaptar sus economías a otros tipos de recursos energéticos. Por esta razón, es necesaria una nueva cumbre con voluntad política que haga realidad esta promesa.

Además, cabe destacar la voluntad de implicación de los países africanos en la transición energética y en la preocupación por la crisis climática. La COP 27 será la tercera vez en una década que la cumbre sobre el clima de la ONU se desarrolle en un país de África.

Como añadido, desde la COP 21 de París, siempre se ha estado diciendo que la cumbre posterior iba a ser la “última oportunidad” para cambiar el rumbo y para tomar medidas reales. Esto ha dejado entrever como la COP 26 ha sido una continuación de este pensamiento: todavía nos queda una última opción. Si esta se dilata en el tiempo, terminará provocando que los términos y las partes implicadas se relajen. Se esperaba, tanto por parte de la opinión pública, cómo por los científicos, y demás actores de la esfera internacional (ONG’s, entre otros), que esta última cumbre fuera el punto de inflexión; pero tal como hemos visto, y gracias a que los equilibrios de poder en el tablero están cambiando, ésta no ha sido el caso.

Vamos tarde para atajar esta situación que nos atañe a todos los seres humanos. Si la COP 27, de facto, no representa el punto de inflexión esperado hasta entonces, nos tenemos y cabría esperar, que la desilusión y el enfado de la juventud provocará un estallido global como no antes visto.

¿Cuántas Cumbres más sobre el Clima serán necesarias? Se ha hablado mucho sobre el punto de inflexión al que nos enfrentamos. Cada Cumbre sobre el Clima parece ser útil porque se plantean y se tratan los diversos retos. Pero, ha llegado el momento de “actuar”, haya o no voluntad política, existan o no las ganas de acometer dicho reto. Nos debemos dejar la piel, ya que nuestro futuro depende de ello.

Se debe dejar de hablar tanto y empezar a poner en marcha acciones concretas, para que después de la COP 27, no sea necesario una COP 28 donde no se traten los retos sino que se evalúen las acciones que se están llevando a cabo. De esta manera, no llegaremos a una COP 300 sin haber dejado pasar esta oportunidad.