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La importancia de un homenaje

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Dice la RAE que un homenaje es un “acto o serie de actos que se celebran en honor de alguien o de algo”. No nos dice quién tiene que celebrar estos actos ni cómo han de hacerse, ni tan siquiera si han de ser o no solemnes, religiosos o civiles.

El homenaje es tan amplio que cualquier acto en honor de alguien podría considerarse tal. Para acotar un poco de qué vamos a hablar aquí nos vamos a centrar en los actos de homenaje que organizan las altas instituciones del Estado porque hay que recordar que nos representan a todos y somos todos quienes, a través de ellos, homenajeamos a particulares o colectivos que han llevado a cabo una gesta que les hace acreedores de tal distinción.

Hay homenajes personales y colectivos y se homenajea tanto a personas vivas como a fallecidos. La forma en la que se hace el homenaje es variada, por lo que no puede decirse que haya un acto tipo homenaje con unas características determinadas. Se puede hacer en el transcurso de una comida, un concierto, inaugurando un monumento, dándole nombre a una calle, descubriendo una placa en un edificio … cada uno de estos actos tiene sus peculiaridades, pero con una secuencia más o menos similar, cuyo esquema esbozaremos en el siguiente epígrafe.

Lo más importante de un acto de homenaje son los homenajeados, de los que hablaremos indistintamente, a lo largo de este post, tanto en plural como en singular. Todo el evento debe girar en torno a ellos y el mérito que les ha hecho merecedores de tal honor. Hay que darles un saludo especial y todos los discursos los tendrán a ellos y su gesta como protagonistas indiscutibles.

Secuencia de un acto de homenaje

Supongamos que hemos sido invitados a un acto de homenaje. Cuando hemos ocupado nuestro puesto entre la audiencia ¿qué es lo que vamos a ver allí? ¿en qué secuencia se desarrollará el acto?

Alguien, desde un atril, o una zona destacada, nos saludará, nos dará las gracias por haber venido y nos recordará por qué estamos allí.

Alguien, nos hablará del homenajeado y la hazaña por la cual se le homenajea. Es frecuente que estas palabras vayan acompañadas de algún soporte audiovisual, una proyección de imágenes que vayan narrando la trayectoria vital de esa persona o personas a las que vamos a homenajear (otras veces, si lo que estamos haciendo es recordar a fallecidos, se hablará de aquel hecho común que unió para siempre el destino de personas tan distintas, del dolor de los supervivientes y la tristeza de amigos, familiares y conciudadanos).

También hablará el homenajeado o uno de ellos, si son varios, o alguien que los represente si han fallecido.

Puede entregarse una distinción, medalla, etc. o tal vez se descubra una placa, se inaugure un monumento, o se coloque una corona de flores en la placa que se inauguró en el primer homenaje de una serie periódica anual, como hacemos cada año en la del 11-M.

A continuación, hablarán las autoridades más destacadas presentes en el evento (en orden de menor a mayor rango). Convendría recordar a dichas autoridades que sus discursos deben mencionar a los homenajeados, el motivo por el que se les rinde homenaje, destacar los valores implícitos en el reconocimiento y el bien que ellos han reportado a los conciudadanos. No es el momento de aprovechar y sacar réditos políticos.

Quien ha promovido el evento debe cerrarlo agradeciendo nuestra presencia, despedirnos y tal vez invitarnos a tomar algo.

Yo homenajeo, tu homenajeas

Acontecimientos como el 11-M nos recuerdan la importancia de una buena coordinación por parte de las instituciones organizadoras de homenajes. La organización de un acto central promovido por altas autoridades del Estado -que nos representan a todos y homenajean a todas las víctimas- no debería estar reñida con los que se organizan en las localidades y barrios de procedencia de los fallecidos. Lo más importante es que no todo suceda al mismo tiempo, porque muchas veces parece que asistimos a una competición, lo que desvirtúa el motivo del homenaje.

Es el momento de recordar a quienes fallecieron y a los supervivientes, a sus familiares y amigos, a quienes los socorrieron, a quienes participaron en las tareas de rescate, etc. No hay que olvidarse de nadie y hay que permitir que todos participen en ese momento de tristeza compartida, de solidaridad y agradecimiento.

Lo que pervive

Algo muy importante en estos homenajes, como el 11-M en Madrid o los atentados de Barcelona en agosto de 2017, es el recuerdo que de ellos queda en forma de monumentos. Son estructuras que pasan a ser parte del espacio urbano y que hay que cuidar cada día, porque cada día nos recuerdan por qué se levantaron. No solo hay que adecentarlos únicamente el día del homenaje, hay que mantenerlos todos los días del año, para que cuando pasemos a su lado, no pensemos “Y esto ¿qué es? Pero qué sucio está”, si no “qué lugar tan bonito para recordar a …”.

Monumentos, placas, nombres de calles, etc. permanecerán cuando ya no estén quienes los erigieron, como prueba de que alguien fue protagonista de un suceso importante y, aunque no sepamos por qué se erigieron, debemos tratarlos con respeto.

El homenaje imprime carácter o por tus actos te reconocerán

Cuando una institución pública -en la representación que ostenta de todos los ciudadanos- homenajea a personas vivas, de forma individual o colectiva, por haber realizado un determinado acto heroico o la consecución de un logro o hazaña, el que acepta ser homenajeado -que eso es importante porque hay muchos héroes que prefieren mantenerse en el anonimato- ha de ser consciente de que todos esperamos de él una conducta que le haga digno de tal honor. En el inconsciente colectivo no importa tanto su conducta previa como la que mantendrá después. Esperamos una conducta intachable a partir de ese momento.

Alguien, que puso en grave riesgo su vida para salvar la de otro u otros y recibió un homenaje público de las características de los que estamos hablando, no puede atropellar a un peatón y darse a la fuga, o conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas con el mismo resultado, por poner un ejemplo.

Un homenaje es algo muy serio, no se debe dar ni recibir a la ligera. Hemos de ser conscientes de los valores que simboliza y mantener una conducta acorde a los mismos. Así que decir que el homenaje imprime carácter, no parece tan descabellado.

María Gómez Requejo @MariaPSC

 

 

Sobre el Autor

Campus de Villaviciosa de Odón - Madrid
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Europea Media es la clínica de medios de la Universidad Europea. Europea News es el periódico digital de la clínica de medios.

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